Poder Local

Noticias Municipales para un nuevo País

Sábado, 17 de Noviembre de 2018

El vivero que cambió a un pueblo

Por JAVIER CANTARINI

El Vivero Municipal de Huinganco representa la voluntad de progreso de una comunidad que hace 40 años se desintegraba por la caída de la actividad minera y de la producción caprina.

(Neuquén - 09/01/2011) Unas 3.700 hectáreas fueron forestadas sobre las laderas de las montañas.

¿La creación de un vivero puede cambiar la vida social de un pueblo? La respuesta se encuentra en Huinganco, un valle habitado por unas mil personas que cuentan con las bondades del río Neuquén y del Nahueve y la majestuosidad del cerro Corona o la imponente Cordillera del Viento siempre al resguardo del Domuyo o "techo de la Patagonia".
Una comunidad que al dar testimonio de su rica y antiquísima historia no puede obviar la conformación del Vivero Provincial (1968), considerado en la actualidad el más grande de la Patagonia.
Un espacio que surgió por la necesidad de crear fuentes de trabajo (por la caída de la explotación minera y la producción de ganado caprino) y de proteger las laderas en sitios caracterizados por ser abruptos y de nula accesibilidad motivando así un cambio en la forma de vida del pueblo.
El vivero representa la voluntad de progreso de una comunidad que se desintegraba y que ahora respira el perfume de cientos de rosas y se da el gusto de caminar rodeado de frambuesas, frutillas o cerezas. El vivero, vientre de los plantines y génesis de la forestación, permitió dar vida y pintar de verde a todo el Departamento Minas con unas 16 mil hectáreas sembradas de pinos y álamos.

El Jardín de Neuquén
El presente de Huinganco fue imaginado, primero, por Temístocles Figueroa y más tarde por Don Rogelio Figueroa (en la década del ´40), motivados por la necesidad de supervivencia de los pocos habitantes agobiados por una coyuntura que se presentaba claramente desfavorable.
"Había días en que camiones repletos de gente eran alquilados para salir hacia otras ciudades. La juventud se iba al Carbón del Turbio, a las Viñas de Mendoza o a la Planta de Indupa en Cinco Saltos", dice Isidro Belver, reconocido vecino de Huinganco.
La idea de reactivar la economía y mejorar el ambiente natural se comenzó a materializar a partir de las primeras plantaciones de pinos traídos desde Chile.
"Él (Don Rogelio) siempre me decía que con los años la plantación de pinos daría la madera necesaria para la creación de puestos de trabajos en carpinterías o aserraderos para el crecimiento de la región", cuenta, mientras camina por el jardín de su casa la mujer del recordado Rogelio Figueroa, Marta Parra.
Un árbol que por sus características se pensó principalmente para reactivar la economía del lugar, a partir del uso industrial y artesanal de la madera. Es así que en 1968 se empieza dar forma al Vivero Provincial con la incorporación de seis obreros y, en 1971, con las primeras plantaciones se crea el Primer Bosque Comunal de Argentina. Fue tal la magnitud del proyecto que, tres años más tarde, el gobierno neuquino creó la empresa estatal Corfone convirtiendo a la forestación en una fuente de trabajo.
Ahora la localidad tiene aproximadamente más de 3.700 hectáreas forestadas y cuenta con doce Bosques Comunales. El vivero ubicado sobre la calle T. Figueroa se materializa en un edificio principal y seis anexos que producen aproximadamente 5 millones de plantines anuales que son distribuidos en toda la provincia y que finalmente terminó por brindar un nuevo apodo a Huinganco: el Jardín de Neuquén.
Otro de los trabajos fundamentales a partir del vivero fue la recuperación de especies autóctonas con la plantación y forestación de huinganes, cipreses o maitenes.
El proyecto que comenzó con seis obreros hoy cuenta con ochenta trabajadores estables y ascienden a 160 personas contratadas para la temporada del repique y planes especiales. De aquí surgió la experiencia y otros municipios como Andacollo, Varvarco, Las Ovejas y Los Miches lograron implementar la tarea de tapizar las laderas.
Además, el vivero, como consecuencia de su producción, provocó la construcción de aserraderos y carpinterías que junto a la piscifactoría, los cultivos de frutas finas y la fábrica de dulces artesanales terminan por generar las fuentes principales de trabajo en el pueblo. Algo impensado, hace unas décadas, cuando Huinganco junto a su vecino Andacollo se esgrimían como las "ciudades del oro".

El regalo del Inca

Neuquén > En tiempos muy remotos, uno de los primeros incas fundadores emprendió un recorrido hacia los confines del Sur imperial que se adentraba hasta el ahora Norte neuquino.
Luego de disfrutar de los baños termales en el Domuyo siguiendo hacia el Sur y atravesando el caudaloso río Neuquén fue arrastrado por un tremendo remolino y su cuerpo desapareció.
Otros compañeros incas lo buscaron sin éxito en todos los recovecos y remansos del río sufriendo hambre, sed y también los rigores del sol, al no encontrar un árbol que los proteja.
En su camino infatigable de búsqueda y al llegar a una gran curva del Neuquén se encontraron con un hermoso valle de abundantes mallinales cubierto de verdes arbustos que nunca antes habían visto.
A su sombra se detuvieron a descansar aliviando su cansancio con los frutos negros y picantes de esa extraña planta.
Al cortar sus ramas para leña descubrieron que su blanca madera mostraba en su centro un color rojizo de sangre que el aire se desvanecía.
Y de sus heridas goteaba una espesa savia lechosa que al mezclarla con los frutos negros producía una fuerte chicha que les transmitía placer y euforia.
Comprendieron entonces que esa planta rara para ellos era un regalo del gran Inca y una señal de que no lo siguieran buscando porque él viviría para siempre en ese valle y en esa planta.
Es así que le dieron al arbusto el nombre de Inca Am (de donde deriva huingán o huincán) que significa "espíritu o regalo del Inca".

* Material suministrado por Isidro Belver.

Inspirados en los más chicos

El Vivero Municipal tuvo su germen en las plantaciones que hacían los alumnos de la Escuela Primaria Nº 76.

Neuquén > El surgimiento del Vivero Provincial tiene su origen en la fundación de la Escuela Primaria Nº 76 en 1922 donde se nombra como director a Temístocles Figueroa, quien ostenta el privilegio de ser el primer maestro nativo nacido en el valle de Vilu Mallin.
Figueroa con su familia viajó a Chile en 1940 y al regreso trajeron piñas de las jóvenes forestaciones chilenas, creando a la vuelta un pequeño vivero escolar.
Dice la leyenda que en una reunión de la Comisión de Fomento (creada en 1964) sus integrantes recordaron cómo los alumnos de la escuela plantaban pinitos surgiendo la gran pregunta: ¿por qué no hacemos lo mismo?
Es así que cuatro años después, un 27 de septiembre, la Comisión empieza a dar forma al proyecto del vivero nombrando a los primeros seis obreros y comprando el predio donde había trabajado la minera The Neuquén Propietary Gold Mine.
Con mucho esfuerzo y amor por el lugar en 1971, en el campo El Manzano se plantaron los primeros 520 pinitos y cientos de estacas de álamos naciendo, de esta manera, el Primer Bosque Comunal Argentino.

Fuente: La Mañana

Volver

 


Subsecretaría de Asuntos Municipales - IFAM
UIM
flacma
FEMP

poderlocal.net
noticias municpales para un nuevo país
++54 11 5038.3257